domingo, 26 de abril de 2009

Televisión pública: más calidad y menos debate

Tras el anuncio de Zapatero de reducir la presencia de la publicidad en la financiación de la televisión pública, ha surgido una pregunta entre algunos sectores de la población. La pregunta es: ¿se hace necesaria la presencia de una televisión pública? Las respuestas son de lo más variadas: algunos piensan que, al igual que no hay prensa pública, tampoco debería haber un servicio público en la televisión, y otros defienden la misión del Estado de ofrecer una parrilla televisiva fuera de toda pretensión comercial.

Quizá habría que analizar primero porqué hay un debate sobre la necesidad de financiar TVE. Parte de la causa del dilema se origina en la calidad de esta televisión. Es lógico pensar que si se va a reducir la publicidad, entonces parte del dinero habría de salir de las arcas públicas. Y entonces se hace más lógico pensar que si se va a financiar una cadena con los presupuestos del Estado (y no me parece mal pues es una fórmula que se utiliza para todo), ésta debería ofrecer unos contenidos diferentes al de las cadenas privadas. El problema es que no es del todo así. Como servicio público debería ofrecer una información y un entretenimiento que permitiese el desarrollo del individuo. Y el que no quiera ver un programa cultural o la emisión de una ópera, que se puede entender, que elija entre las otras cadenas que se nos ofrecen.

Tal vez deberíamos defender nuestro derecho a poseer una televisión alejada de toda pretensión comercial. Sabemos que los servicios públicos no siempre funcionan muy bien (veamos el ejemplo de la sanidad), pero en vez de erradicarlos seamos un poco menos bárbaros y tratemos de mejorarlos. Ana Rodríguez López

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