La ampliación de la legislación del aborto está creando polémica sobre la capacidad de la mujer para elegir. Decidir interrumpir un embarazo es una decisión dura y es, además, una decisión a la que toda mujer teme tener que recurrir. Prohibir el aborto, salvo en los casos en que al Estado les parece conveniente, supone una falta de respeto a la capacidad de elegir de la mujer y a su facultad de sopesar las distintos factores para hacer lo que crea más conveniente en su caso.
Sabemos que el aborto es una realidad. Las mujeres abortan, pero lo hacen en clínicas privadas, pagando una cuantiosa suma de dinero y alegando riesgos en la salud de la madre. El hecho de tener que acudir a una clínica privada para hacer efectiva la interrupción voluntaria del embarazo supone una brecha de desigualdad entre la gente que puede costearse el aborto y la que no. La mujer no solo tiene derecho a decidir, sino que tiene también derecho a la sanidad pública.
Algunos sectores critican la posibilidad de que al ampliar la ley del aborto se consiga que las mujeres sean más irresponsables a la hora de tomar medidas anticonceptivas. La responsabilidad sexual de dos personas no ha de influir en la legislación del aborto. Más bien habría de afectar a la educación. El hecho de que el aborto sea legal no significa que la mujer se vaya a despreocupar de usar métodos anticonceptivos. Sería impactante que alguna pensara esto, puesto que tener un aborto es algo que toda mujer intenta evitar. Así que es mejor que dejemos que sea ella, con su capacidad de raciocinio, la que decida si es el momento, o no, de tener un hijo. Ana Rodríguez López
Sabemos que el aborto es una realidad. Las mujeres abortan, pero lo hacen en clínicas privadas, pagando una cuantiosa suma de dinero y alegando riesgos en la salud de la madre. El hecho de tener que acudir a una clínica privada para hacer efectiva la interrupción voluntaria del embarazo supone una brecha de desigualdad entre la gente que puede costearse el aborto y la que no. La mujer no solo tiene derecho a decidir, sino que tiene también derecho a la sanidad pública.
Algunos sectores critican la posibilidad de que al ampliar la ley del aborto se consiga que las mujeres sean más irresponsables a la hora de tomar medidas anticonceptivas. La responsabilidad sexual de dos personas no ha de influir en la legislación del aborto. Más bien habría de afectar a la educación. El hecho de que el aborto sea legal no significa que la mujer se vaya a despreocupar de usar métodos anticonceptivos. Sería impactante que alguna pensara esto, puesto que tener un aborto es algo que toda mujer intenta evitar. Así que es mejor que dejemos que sea ella, con su capacidad de raciocinio, la que decida si es el momento, o no, de tener un hijo. Ana Rodríguez López