viernes, 15 de mayo de 2009

Cultura al alcance de los usuarios

Los medios de comunicación han revolucionado las costumbres de la humanidad. Hay un antes y un después desde que en el siglo XX alcanzasen su punto álgido los medios de comunicación convencionales. Ahora pasa exactamente lo mismo con Internet y no se puede frenar un cambio que resulta inevitable.

La Ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, está decidida a poner mano dura a los “piratas de la Red”. La idea es que los usuarios no se descarguen contenidos sin pagar derechos de autor. Pero hasta qué punto resulta recomendable castigar a los “piratas” es una interesante cuestión. Pongamos un ejemplo: Internet ha supuesto el mayor empujón para todos aquellos pequeños músicos que no tenían posibilidad de vender su disco en tiendas convencionales. Las descargas musicales han abierto un extenso abanico de posibilidades y, por tanto, los usuarios han conocido grupos musicales que de ninguna otra manera conocerían. El estudio “Consumo de cultura en tiempo de crisis”, elaborado por una escuela de negocios noruega, asegura que las descargas ilegales podrían hasta favorecer las ventas legales. Según ellos, los aficionados a descargar música ilegal son propensos a comprarla legalmente en la Red. La razón quizá sea que la igualdad en el acceso a la cultura está creando una etapa donde el “saber” es vital y se ve favorecido.

El dilema está en que la defensa del derecho a la cultura pone en detrimento la industria cultural. Tal vez las empresas debieran darse cuenta que actualmente la gente lee, escucha música y ve más películas que nunca y que si no se han aprovechado de ello es por un exceso de rigidez. Ana Rodríguez López

lunes, 4 de mayo de 2009

Los estertores de la prensa escrita

El futuro de la prensa aún tiene que ser escrito pero, desde luego, no parece que la prensa tradicional, la del formato papel, tenga buenos augurios pronosticados. ¿Se puede evitar? Todo indica que no, sin embargo, la batalla de la prensa escrita por salvaguardar su parcela de comercio aún no ha acabado.

No se puede esperar otra reacción de los ciudadanos. Cuando surgieron los intercambios de música “peer to peer”, la gente hizo uso de la tecnología que hábilmente le habían persuadido a comprar los anuncios publicitarios y la utilizó a su favor. La gente dejó de comprar discos porque podía adquirir la canción gratis, es decir, utilizó los medios que las empresas le proporcionaban a su gusto. Algo parecido pasa con la prensa, solo que en este caso no se viola la legalidad ni los derechos de autor. En estos tiempos hay un flujo de información apabullante. Podemos encontrar información acerca de todo. Y la verdadera causa de todo esto es Internet. Las nuevas generaciones siguen leyendo, lo único que cambia es que ya no pagan por comprarse un periódico. En vez de eso lo que hacen es navegar por Internet, donde la información es mucho más variopinta que en la prensa escrita. Cambiarán las formas, pero el periodismo seguirá allí, al igual que los intereses empresariales y las relaciones “medios-política” continuarán existiendo.

Es natural que el cambio asuste. Pero la peor parte se la llevarán los periodistas, los más afectados, y los medios de comunicación, que habrán de actuar rápido para no perder poder. Dejaremos de leer la información tintada en el metro y nos tendremos que acostumbrar a las palabras digitales, o al menos a eso parece que tiende este siglo. Ana Rodríguez López