viernes, 27 de marzo de 2009

Todo por los estudiantes pero sin los estudiantes

El Plan Bolonia ya se puede palpar en nuestra sociedad. Pasó desapercibido. Apenas hizo eco en los medios de comunicación cuando, hace diez años, los ministros de educación de la Unión Europea firmaron por su imposición. Los movimientos sociales anti-Bolonia pusieron el tema sobre la mesa y desde entonces se ha originado un largo debate. La necesidad de una reforma de la Universidad es una idea compartida por muchos estudiantes. Sin embargo, esta reforma ha hecho caso omiso a las peticiones de los alumnos, los cuales se han congregado por toda Europa en un amplio, pero no escuchado, movimiento social.


El temor de muchos estudiantes, y docentes también, es que la universidad deje de ser un espacio público donde se desarrollen las ideas del estudiante y pase a ser una prolongación de las empresas. La entrada del mercado en la financiación de la educación hace que la Universidad se doblegue ante las exigencias de las empresas. Una buena manera para que el Estado reduzca el gasto público y las empresas fabriquen a sus trabajadores ideales.


Otro inconveniente de esta reforma es la manera de acceder al Postgrado. A no ser que tengas entre dos o cinco mil euros, resulta imposible acceder a él. Y teniendo en cuenta que el tiempo del estudiante está totalmente administrado por los profesores, resulta difícil compaginar estudios y trabajo. Esto, y mucho más, es denunciado por muchos estudiantes, pero no son escuchados. Todo por los estudiantes pero sin los estudiantes. Ana Rodríguez López

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